Llega el calor y nos ponemos nerviosos con la conservación de los alimentos. En el caso de los huevos, ¿cómo saber cuándo un huevo está malo?
Las gallinas en libertad ponen huevos que nosotros recogemos y mantenemos a la temperatura adecuada hasta que llegan a su destino pero, ¿cuando ya están en casa? ¿Podemos tener la seguridad de que los estamos conservando correctamente?
Esto es lo que sucede si ingieres un huevo malo
Cuando comemos algo en mal estado sufrimos una intoxicación alimentaria. En el caso de los huevos, el peligro reside en que pueden estar contaminados con bacterias como la Salmonella, cuyos síntomas aparecen entre 6 y 48 horas después de haberlos consumido.
Los síntomas habituales de la intoxicación alimentaria son:
- Náuseas y vómitos
- Diarrea
- Fiebre
- Dolor de cabeza y malestar general
Para prevenirla es necesario:
- Revisar la fecha de caducidad
- Almacenar correctamente los huevos
- Cocinarlos bien para que el calor mate las bacterias
- Observar la cáscara, que no esté rota o agrietada
- Oler el huevo y asegurarse de que no desprende aroma a azufre
Pero, ¿cómo sé si un huevo está malo?
Si todavía no has abierto el huevo y, por lo tanto, no has podido verlo ni olerlo, existe un truco que realmente funciona. Sí, es el que tantas veces has escuchado de comprobar si el huevo flota. Si lo hace, es que está en mal estado:
- Esto sucede porque a medida que va perdiendo frescura, la cáscara se vuelve más porosa, creando una especie de flotador que le permite elevarse hasta la superficie.
- Si el huevo se hunde rápidamente hacia el fondo significa que está fresco y podemos consumirlo sin miedo.
- Si se hunde, pero le lleva tiempo, significa que su fecha de caducidad está cerca así que podemos consumirlo, pero cuanto antes.
Si la cáscara está sucia, no la laves. La cáscara está hecha de carbonato cálcico y tiene una cutícula que protege la parte comestible del huevo. Si la lavas estás eliminándola y favoreciendo la entrada de microorganismos a su interior.
Si al cocerlo la yema adquiere un color verdoso, no te preocupes, no es un huevo malo. Lo que ocurre es que lo has cocinado de más y se torna verdoso por la acción del calor. Puedes comerlo con tranquilidad.
Si vas a batir o a freír el huevo, salvo que huela mal, es difícil saber si está contaminado, pues estas contaminaciones no son visibles a nivel organoléptico. No obstante puedes fijarte en su textura: si al verterlo en un recipiente la yema no es excesivamente líquida y la clara se extiende poco, significa que es fresco.
Con estos trucos podrás saber si se trata de un huevo malo o uno apto para su consumo, preservando así tu salud y la de quienes hayas invitado a comer.